El proceso de creer.

 Hace tiempo leí que desde que nacemos estamos perdiendo cosas, principalmente, tiempo y vida, solo que no estamos conscientes de eso hasta que somos grandes... ¿será?
¿Cuándo estás haciendo algo o estás compartiendo con alguien, piensas en eso?, realmente que tan consientes somos de que estamos perdiendo tiempo y vida, justo en este momento, mientras escribo o mientras leo.

Apenas hace unos meses fui consiente del tiempo y vida que perdí, si lo aplicas en una balanza puede ser sumamente doloroso. 

Apenas hace un par de meses llegó el fin de una relación amorosa, una relación que duró poco más de 6 años, aún me duele, aún lloro, aún me acuerdo, pero ¿de qué sirve?, abrazo mi dolor con mucha nostalgia, como si faltara poco para que se fuera y así, pudiera sentirme libre de nuevo. 
Pero ¿qué más?, todos los días analizo un poco más mi vida, mi sentir, mi ser, todos los días aprendo algo nuevo de la vida y de mí, principalmente de mí.

Hay una frase que me persigue todo el día, todos los días, y más cuando despierto con un nudo en la garganta y las lagrimas rodando sin siquiera, darme tiempo a detenerlas.

¡Te hubieras ido desde la primera vez!

Despierto y pienso, "si te hubieras ido desde la primera infidelidad, ahorita no estarías así, no estarías llorando, no estarías extrañando" 
Me detengo en ese pensamiento y abrazo todos los buenos momentos que pasamos juntos en estos años, abrazo las sonrisas, los bailes, los cantos, comidas y chocolates, proyectos juntos, ¡domingo de chunches!, infinitos recuerdos, que por un lado, me hacen sentirme más triste, pero al fina, un "valió la pena" se me escapa, para hacerme sentir un poquito mejor.

Estoy segura que si no hubiera vivido tantos momentos de resiliencia durante la relación, mi amor propio no se hubiera desvanecido por completo.
Un pequeño suspiro de amor propio que quedaba en mí, se volvió en "yo no merezco esto" ¡claro que no!, nadie merece eso.

Nadie merece encontrar a su persona segura, su hogar en carne, y poco a poco irse dando cuenta de que esa persona, no pensaba lo mismo de ti.

Creo que lo que hacen las personas que son infieles recurrentemente, es robarte poco a poco toda la vida, poco a poco succionar de ti ese amor propio, esa autoestima que te hacía pensar que eras un regalo maravilloso de la vida. Te dejan vacía, y te vuelven una nube completamente obscura, triste, con el corazón roto, y el alma más partida que cualquier vidrio roto en la acera.

Y aprendes a caminar así, con esa pesadez y desconfianza, con esa comparativa constante y ese odio auto infligido, con la insistente pregunta "¿por qué no me ama?", ¿por qué no me ve tan bonito como a esa chica?" "¿por qué conmigo ya no sonríe así?" "¿alguna vez lo hizo?"
poco a poco la alegría se va, y entonces.... ¡comienza! 

¡Yo te quiero tal y como eres!, ¿por qué todo el tiempo estás enojada?, ¡estás loca!, ¿qué más quieres de mí? 

¿Cómo se atreve?, como después de tirarme a lo más bajo del desprecio, hacerme sentir que todo estaba mal conmigo y sobre todo, robarme todo amor propio, ¿me dice eso?, ¿ahora yo soy la culpable de sentirme destruida por dentro y por fuera, cuando el que rompió todo de mi fuiste tú? 

Para mi sorpresa la respuesta es.... ¡Sí!, porque debí irme a la primera, porque no debí entregarme de tal manera que cualquier pizca de consciencia se esfumara, porque no supe poner límites, porque me dejé pisotear, por alguien totalmente dañado del alma.

Pero es que yo creía en é
l, creía en su inocencia, y en cada mentira dicha de la manera más infantil que nunca había escuchado...
A veces me pregunto, ¿por qué?, y bueno, eso lo dejaré para mañana.


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